Considerar la contratación de un arquitecto como un costo adicional al proyecto, es uno de los errores de la sociedad. Aparentemente no contratar a un arquitecto supone un ahorro inicial, pero las consecuencias de un mal diseño repercuten en gastos imprevistos, tiempos extra en la ejecución de una obra y una mayor pérdida económica mediano y largo plazo, teniendo en cuenta que proyecto tiene una vida útil de varias décadas.

Hoy te invitamos a reflexionar sobre porqué contratar a un arquitecto para convertir tus ideas en realidad. En este artículo hemos enumerado las 7 principales razones y ventajas de contratar a un arquitecto:

1. Formación y experiencia: 

Un arquitecto es un profesional que reúne los conocimientos necesarios para diseñar, proyectar, gestionar, coordinar y dirigir distintos proyectos de edificación como viviendas, edificios, urbanizaciones, etc. A partir de los conocimientos y experiencias adquiridas en su formación, es que se desempeña un papel multifuncional en las distintas áreas implicadas en el proceso de diseño y construcción de una obra. 

2. Calidad de diseño arquitectónico: 

El diseño arquitectónico como base de todo proyecto a construir es tiene múltiples aspectos y estándares, los cuales el arquitecto se preocupa por alcanzar para finalmente generar un producto integral y de calidad. Entre ellos están:

Aspecto espacial y funcional:

Un buen proyecto se piensa en base a las cualidades espaciales y funcionales que se pueden ofrecer al cliente. Un arquitecto cuenta con la capacidad de distribuir integralmente el programa arquitectónico de un proyecto y optimizar al máximo el espacio disponible, resolviendo al mismo tiempo las necesidades del usuario.

Aspecto económico:

El arquitecto dispone de las herramientas necesarias para diseñar un proyecto con viabilidad económica sin que eso suponga deficiencias en la obra, logrando así un valor óptimo con el presupuesto que se dispone según el cliente. Un proyecto bien concebido puede ser construido de forma económica sin perder la calidad. 

Aspecto estético: 

Además de cumplir con las necesidades requeridas y la correcta funcionalidad del conjunto, el arquitecto se preocupa también por generar espacios armoniosos y de valor estético. El profesional en cuestión cuenta con criterios compositivos sobre la luz, espacialidad, volúmenes, texturas y colores, y los aplica en los proyectos para generar sensaciones positivas y de confort.

Esta cualidad estética se busca y materializa desde el exterior hasta el interior, donde el arquitecto se preocupa por los detalles y elementos como la carpintería o el mobiliario manejando un mismo lenguaje arquitectónico y ajustado al concepto que el cliente desea conseguir.

Aspecto constructivo:

Tras manejar una amplia base de datos sobre materiales y acabados; y de conocer el mercado de la construcción, contratistas y proveedores; el arquitecto puede ofrecer a sus clientes múltiples alternativas en función de factores como el presupuesto, funcionalidad, estética, tecnología y calidad.

Aspecto bioclimático:

Con el fin de generar mejores condiciones de habitabilidad y confort, el arquitecto adoptará soluciones bioclimáticas según el entorno. Asimismo, estas soluciones consideran el cuidado ambiental al contribuir con un menor consumo energético, lo cual también significa un ahorro económico a largo plazo, ya que los costes de mantenimiento se reducen al mínimo; aportando un valor agregado. Teniendo en cuenta la vida útil de una edificación, un proyecto pensado también desde el punto de vista bioclimático será más viable y requerirá de menos costos de mantenimiento 

Aspecto legal:

El arquitecto está obligado a cumplir con las normativa vigente y requerimientos de seguridad para cada tipo de proyecto. Priorizando ello y los requerimientos del cliente generará soluciones arquitectónicas para la obra en cuestión. 

Aspecto de exclusividad:

El arquitecto es quien analiza las necesidades del usuario y explora todas alternativas antes de llegar a la solución arquitectónica más adecuada. Por la naturaleza del encargo, el diseño también será exclusivo y único, ya que todos y cada uno de los proyectos contemplan diferentes necesidades y requerimientos.

3. Asesoramiento y diseño consensuado:

Quien planea construir un proyecto, también necesita participar activamente del proceso de desarrollo de la obra y al ser el cliente quien mejor conoce las necesidades de su proyecto, es una pieza clave dentro de este.  El papel del arquitecto consiste en interpretar las ideas del cliente y conceptualizarlas en una forma construible, además de asesorar cualquier duda que pueda surgir a lo largo del proceso. 

El arquitecto se apoya en diferentes herramientas como bocetos, planos técnicos, 3D, etc. para mostrar al cliente una versión realista de como lucen los espacios interiores y exteriores y que el diseño sea consensuado. Esta retroalimentación permite hacer los ajustes necesarios previos a la construcción. 

4. Planificación de etapas:

El arquitecto está capacitado para planificar y programar el desarrollo de una obra en todas sus etapas, desde el diseño, trámites, y construcción de la obra. Saber administrar el presupuesto y mano de obra, conocer los costos, distribuirlos entre las diferentes partidas son acciones clave para optimizar la realización de la obra y así evitar pérdidas económicas y de calidad, gastos imprevistos, retrasos, extensiones de plazo, desviaciones de presupuesto y/o paralización de obras, los cuales muchas veces han echado abajo varios proyectos e inversiones. 

5. Gestiones y trámites:

El arquitecto conoce los trámites municipales y la gestión administrativa de cada obra, lo que permite agilizar los trámites y gestiones de las licencias, los seguros, normativas, etc. Al realizar el arquitecto las gestiones y permisos realizados aportaran la garantía de que cada etapa está cumpliendo con la ley. Conviene que estas gestiones las realice el propio técnico para que el proceso se agilice y proyecto culmine con éxito y en el menor tiempo posible.

6. Supervisión de obra:

Durante la etapa de la construcción, el arquitecto supervisará que los trabajos se realicen de acuerdo a las exigencias del proyecto y ante cualquier irregularidad del ente constructor buscará solucionarlo o mediar entre las partes. Asimismo, cuenta con la garantía del Colegio de Arquitectos, entidad que vela por la seguridad y calidad de su obra y los intereses del cliente.

7. Dirección de obra:

Una de las grandes ventajas de contratar a un arquitecto es que además de concebir proyectos, también tiene la capacidad de ejecutarlos y resolver los diferentes imprevistos técnico-constructivos relacionados al proyecto. 

La función de un arquitecto no se limita solo al diseño. Si es que el cliente lo requiere, el arquitecto puede desempeñarse también en la dirección y construcción de la obra. Con ello el cliente se asegurará de que los trabajos se realicen con los estándares calidad y seguridad para el que fueron proyectados. 


Construir una edificación de cualquier tipo tiene su complejidad y por todo lo mencionado anteriormente, es evidente que la mejor opción para quien tiene un proyecto en mente, es la de buscar la ayuda profesional de un arquitecto, ya que ello garantiza que la obra será llevada a cabo con éxito y alcanzando un resultado óptimo y de calidad. ¡ARAM te invita a convertir tus ideas en realidad!